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Vecinos de Pergamino denunciaron al municipio encabezado por Javier Martinez de esconder pruebas de contaminación con GLIFOSATO en el agua que toman.

En el mes de septiembre de 2018,Alejandra Bianco camina las calles golpeando puerta por puerta del barrio Santa Julia, en la periferia de Pergamino. fumigacion-1

Lleva unas planillas con preguntas que ella misma confeccionó: nombre y apellido, dirección, si algún integrante de la familia tiene una enfermedad y, en caso afirmativo, si está vivo o muerto.
La mayoría de las personas conocen y confían en Alejandra que, además de ser una vecina más, comparte el mismo sufrimiento. "Empecé hablando –recuerda ahora Alejandra Bianco, en la mesa de un bar– en el almacén, en la carnicería, y así me fui enterando de que Fulanito tenía cáncer, de que Zutanita se había muerto. Después de escuchar ocho o diez veces la misma respuesta, me alarmé. Entonces me senté en mi casa y dije: yo tengo que registrar lo que me dicen los vecinos, si no, no va a quedar ninguna prueba de lo que está pasando".

 
Lo que pasa en Pergamino se sabe. La semana pasada, la Corte Suprema de Justicia ratificó que el agua de los barrios Villa Alicia, Luar Kayard y La Guarida está contaminada con 18 agroquímicos y no es apta para el consumo humano. Los peritos del máximo tribunal elaboraron su informe luego de que el Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás, a cargo de Carlos Villafuerte Ruzo, ordenara suspender las fumigaciones en cuatro campos que rodean a esos tres barrios, a raíz de la denuncia de Sabrina Ortiz, la vecina que expuso los problemas de salud que ella y sus hijos sufren por la aplicación intensiva e ilegal de plaguicidas. Pero el problema es más grande y las víctimas, muchas más.


Otra de las referentes Sabrina Ortiz, quien perdió un embarazo presumiblemente por la exposición a los diferentes agroquímicos en 2011
Contabilizo al menos 48 casos entre adultos y niños con cáncer de estómago, de tiroides, leucemias, melanomas, problemas respiratorios y de piel

Alejandra tiene 46 años, es docente, pero la mayor parte de su tiempo lo pasa en consultorios médicos. "Hace cinco años atrás –cuenta– mi hijo más grande sufrió una púrpura trombocitopénica; hace un año y medio, mi otro hijo se enfermó de cáncer de tiroides; y el año pasado le diagnosticaron a mi pareja cáncer de páncreas. Viviendo acá se me enfermó toda mi familia". Pergamino


La mujer, que había empezado a naturalizar el drama, tuvo una revelación cuando el cirujano, antes de la operación a su marido, le dijo que no podía ser que hubiera tres casos bajo un mismo techo, que algo en su casa los estaba enfermando.
"Hasta ese momento no le había prestado atención. A los pocos días un compañero de trabajo me dijo lo mismo y que además me fijara en el agua que estaba tomando. Yo había dejado de consumir agua de la canilla hacía cinco años, cuando un médico del Hospital Italiano de La Plata, que atendía a uno de mis hijos, me dijo que el agua de Pergamino era muy mala. Me di cuenta de que no era sólo mala suerte".


El martes pasado, el concejal Cristian Settembrini (Unidad Ciudadana) presentó en el Concejo Deliberante de Pergamino un proyecto de ordenanza para analizar el agua del barrio Santa Julia, estudiar los diferentes tipos de tumores que presentan sus vecinos y determinar cuáles se vinculan a la radiación, y cuáles están asociados al uso de plaguicidas.
"Es evidente que el alto índice de casos de cáncer no es normal, como también lo es que el Estado está ausente. Ya existe una ordenanza de registro de tumores aprobada pero que nunca se implementó.

 

El municipio no hizo ningún estudio medioambiental en agua, tierra y aire, y encima el intendente (Javier Martínez, de Cambiemos) montó una campaña de desinformación con el caso de Villa Alicia al cargar las tintas sobre los productores denunciados, sin nombrar en ningún momento que el agua de Pergamino no es potable", remarca Settembrini.


Un estudio de la Estación Experimental Agropecuaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Balcarce había determinado la presencia de glifosato y otros plaguicidas en las muestras de agua tomadas de los barrios Villa Alicia, Luar Kayard y La Guarida, y exhortó al municipio de Pergamino a que "de manera inmediata garantice la provisión de agua potable".


En dichos informes, el médico especialista en pediatría y neonatología, docente y coordinador de la Red Universitaria de Ambiente y Salud, Medardo Ávila Vázquez, expresó que los pesticidas presentes en el agua "son veneno", y explicó que "de los 18 plaguicidas encontrados hay muchos que son altamente peligrosos, y deberían prohibirse su uso y aplicación".


Por su parte, Damián Marino, docente de la Facultad de La Plata e investigador del Conicet, remarcó que en toxicología existe el concepto de "cóctel" para hablar de "varios venenos juntos", destacando que "su efecto no es solamente la suma sino que probablemente se potencian, lo cual hace más peligrosa la contaminación del agua".


"Si Villa Alicia no se movía como lo hizo –reflexiona Noelia, una de las vecinas que colabora en la recopilación de datos con Alejandra–, muchas cuestiones habrían quedado tapadas. Lo de Santa Julia tiene que tomar estado público porque es muy grave. Las autoridades tienen que hacerse cargo de la situación y dejar de tapar todo pasando sobres por debajo de la mesa. Hoy todos saben lo que pasa en Villa Alicia, pero hasta que se supo, ¿cuántos pibes se murieron?".


Luego de que la justicia de San Nicolás estableciera que el agua de un barrio de Pergamino se encontraba contaminada con agroquímicos, el municipio encabezado
por Javier Martinez realizo su propio análisis el que contradijo el fallo. Sin embargo, los vecinos explican que el personal “se negó a identificarse” y también denuncian “amenazas de muerte”.

 

Una de las vecinas implicadas perdió un embarazo por su exposición a los herbicidas,Sabrina Ortiz para “Sin filtro”, programa emitido en Radio Verdad FM 99.5.


Vienen pasando cosas raras en el barrio. Ayer (por el 1 de abril) me llaman madres del barrio del Colectivo y me preguntan de dónde provenía la gente que fue a tomar la muestra. Creíamos que era gente de la Fiscalía Nº 2. Cuando le preguntan quiénes eran, no responden. Mostraron una orden que los habilitaría a pasar a los hogares a tomar las pruebas, pero en desde la Fiscalía no hay ninguna orden emitida. Esto es totalmente mentira”.

 

Para mayor polémica, la vecina –quien ya sufrió dos ACV isquémicos que atribuye a su exposición a los agroquímicos- asegura que recibe fuertes aprietes y amenazas: desde que se organizó con el resto del barrio para denunciar las fumigaciones, su perro fue asesinado de un balazo y en su auto aparecieron chauchas de soja transgénica, en un claro mensaje mafioso.

 

“Estoy en mi domicilio con custodia federal. Acá hay maniobras mafiosas para que la gente deje de hablar de esto, para que no se les hunda el barco a los agronegocios”, manifestó la vecina, quien además sostuvo que “esto no termina en el agua, esto empieza en el agua”. “Porque si fuese un germen, lo matamos y ya está. Pero no hay un germen en el agua, hay agroquímicos”, disparó.

 

Yo le aviso al señor intendente, que no le tengo miedo. Ninguna de las madres del barrio fumigado se va a callar más”, advirtió Ortiz. A pesar de las denuncias, el gobierno de Martínez destina solo dos personas para controlar los más de 2.900 kilómetros cuadrados del Partido. Además, fuentes cercanas a este medio aseguraron que la mayoría de los productores rurales no respetan la ordenanza municipal, que obliga a fumigar a más de 500 metros de zonas pobladas.


Quienes conocen las características de la zona, describen a Pergamino como “una isla dentro de un océano de producción agropecuaria”. Se estima que en todo el partido se radican al menos 800 empresas vinculadas al agronegocio. De ahí, los intereses que se juegan ante la denuncia de la organización ambiental que encabezan los vecinos.

MiriamTarot
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