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Peondecampo

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Caballos que desaparecen a la noche. Un mensajero enigmático que pronto revela las reales intenciones. Chicos de corta edad utilizados como intermediarios. Y una red muy organizada. Los nuevos cuatreros urbanos, una banda que está en la mira de la Justicia provincial.

“O pagas para recuperarlos o no los ves más”, dijo resignado Valentín Pavón, un vecino de Río Segundo afectado en varias ocasiones por el robo de sus caballos.

Hace dos semanas le sustrajeron cinco. Pagó 21 mil pesos para recuperarlos.

Aunque desde la Justicia provincial desalientan el pago de rescates, esta modalidad de extorsión está muy aceitada en cuanto al robo de caballos, lo que lleva en muchos casos a que las víctimas acepten este tipo de operaciones.

“Me pedían 25 mil pesos, pero al final arreglamos en 21”, contó ­Pavón, mientras señalaba uno a uno a los animales que le sustra­jeron de su casa.

El robo fue un viernes y recuperó los caballos cuatro días después. El hombre vive en un barrio periférico de la ciudad de Río Segundo, en el departamento homónimo, a pocos minutos de la capital cordobesa, por la ruta nacional 9 sur.

Pavón sabe bien cómo funciona el robo de animales y hasta se acostumbró a tener que pagar para volver a tenerlos.

Para poder arreglar con los cuatreros no tienen que avisarle a la Policía.

Según explicó, la metodología sería la siguiente: “Un muchacho­ de la zona roba los caballos y luego de atravesar los campos se los entrega a gente de (la ciudad de) Córdoba. Por ese ‘laburo’ le dan 400 pesos. Después nosotros tenemos que negociar el rescate con los cuatreros. Nos dan los caballos­ a medida que entregamos la plata. Si denunciamos, nos devuelven los animales degollados”.

La Policía desaconseja el pago de rescates, pero los damnificados piensan que es la única manera que tienen de recuperarlos.

Tanto Pavón como otras víctimas contaron que para salvar los animales tuvieron que negociar con niños, que son la cara visible de organizaciones manejadas 
por adultos.

“Ellos te atienden. Les das plata y te traen un caballo. Les das más plata y te traen otro”, explicó Rubén Chávez, al que hace 15 días atrás le robaron cuatro equinos: Tostado, Picasso, Colorado y Moro.

Chávez tuvo que pagar un transporte para volver a llevarlos desde barrio Ciudad Evita (al sudeste capitalino), hacia su casa de barrio Zanardo, en Río Segundo.

El hombre contó que en otros robos no volvió a ver a sus ca­ballos.

En el barrio, otros criadores, cansados de los hurtos, dicen que ya no saben cómo evitarlos.

Los hechos, repiten los damnificados, hace cuatro o cinco años que comenzaron, pero aseguran que hubo un pico en los últimos días. Estos casos recientes ocurrieron de noche.

La caida del lider

Las víctimas dicen que la en­trega se hace en barrio Ciudad Evita, en la capital cordobesa. Cerca de esa zona ordenó, hace pocas semanas, un operativo la flamante fiscal de instrucción de Río Segundo, Patricia Baulies, que hace menos de dos meses ocupa ese puesto.

La funcionaria judicial dijo a La Vozque intentan desarticular la organización y aseguró que detuvo al jefe de la banda delictiva que dio los golpes en Río Segundo y Pilar, luego de la primera denuncia que le llegó a su despacho.

“Atrapamos al jefe de esta banda, pero la organización sigue funcionando”, reconoció Baulies,

Al líder de la organización se lo acusa del delito de extorsión agravada por la participación de menores de edad.

Aunque su nombre por el momento se mantiene en reserva, trascendió que se hace llamar “el Rey”, y que vivía en una coqueta casa ubicada en el ingreso de un asentamiento ubicado en cercanías de la planta de Fiat, en el mismo sector de la ciudad de Córdoba.

La fiscal señaló que además de Río Segundo y Pilar, en las ­loca­lidades de Toledo y Laguna Larga también hubo ataques de cuatreros.

Aunque en otros casos conocidos en la provincia se denunció el robo de caballos para venderlos a frigoríficos, en el departamento Río Segundo el negocio consistiría en volver a ofrecérselos a sus dueños a costos muy altos.

En los últimos casos, no se advierte un patrón de selección.”

De acuerdo con el relato de las víctimas, en los robos ocurridos en el departamento Río Segundo, los ladrones no eligen a los caballos por su valor de mercado, sino que hasta ahora han sido robos al voleo, según sospechan. De todos modos, siempre exigen altas sumas para “devolverlos”.

Fuente:www.lavoz.com.ar/sucesos/los-nuevos-cuatreros-urbanos 

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